Buen partido el que hizo el Real Madrid ayer, aunque con reservas. Hubo fases de muy buen juego y otras de menos, pero en general fué un buen partido. El Madrid gozó de muchas oportunidades, pero se fallaron hasta las mas claras. Sobretodo Van Nistelrooy, que no suele fallar. La defensa merengue estubo muy insegura, como se pudo ver en el primer gol del Werder Bremen. Diego volvió loca a la zaga, y gozó de alguna oportunidad. Cannavaro sigue sin convencerme.
Raúl demostró que no esta acabado, como yo llevo diciendo hace bastante tiempo. Sin embargo no fué el quién me sorprendió, sino Higüain. El argentino hizo un partidazo, tiene una calidad enorme por explotar. La manera que tiene de controlar la pelota es impresionante. Parece que lleva Loctite en la bota. Cuando recibe un balón, venga como venga, se le pega al pie. En un control de esos, dentro del área, se la colocó para empalmar, pero se le fué fuera por poco. Una pena, habría sido un golazo.
Por cierto, los comentaristas de Antena 3 son pésimos. Hubo una jugada que me hizo mucha gracia. Un jugador contrario chutó fuera, el balón rebotó en la valla e iba para Casillas. El mismo jugador se acercó y alejó el balón para perder el tiempo. El público empezó a pitar la acción. Los comentaristas dijeron que estaban pitando al Madrid. ¿Que partido estaban viendo? no se enteraban de la película. En fin, seguiré quitando el sonido de la televisión y me pondré la radio.
Hoy se disputa en Atenas una nueva final de la Champions League, la cual todos los madridistas miramos con anhelo y gratos recuerdos (pronto volveremos a estar en una). Se enfrentan dos grandes equipos, de los históricos de Europa que han forjado su leyenda a base de ganar tanto en casa como fuera.
El Liverpool es algo más que un equipo de fútbol, es un ejército perfectamente comandado por la órdenes del General Benítez, donde nada se deja a la improvisación. Los reds conocen hasta la comida favorita de cada jugador milanistas, y es que durante estos últimos quince días todo el cuerpo técnico del Liverpool ha ido mostrando a sus jugadores como y por donde se mueve cada jugador oponente, con especial atención a la perla brasileña, Kaká. Éste último es la gran obsesión de Benítez, no sabe muy bien como pararle, ¿marcaje al hombre con Mascherano como perro de presa ó marcaje en zona? Al brasileiro es casi imposible de pararle, por lo que será mejor que tenga uno de esos días en los que es intranscendente.
Por otro lado, tenemos a la escuadra italiana. Ha ido de más a menos, y de menos a más durante un año muy extraño para el equipo de Milán. A pesar de partir con ocho puntos menos en la clasificación encadenó varias victorias al comienzo de temporada que le colocaron muy cerca del Inter. Luego el equipo se desinfló tanto en Italia, donde rozó el descenso, como en Europa, donde alcanzó la clasificación en la primera ronda con la lengua fuera. Pero el equipo no se descompusó en ningún momento, pese a que Ancelotti caminaba por la cuerda floja, poco a poco los milanistas volvieron a empezar a ganar, y desde enero con Ronaldo en su plantilla son un equipo nuevo (poco o nada ha influido el carioca en este cambio), donde Kaká brilla y el tulipán Seedorf vive una tercera juventud a la treintena.
Esto nos hace ver el choque de hoy como un duelo lleno de incógnitas. Está claro, al menos sobre el papel, que el Milán cuenta con más y mejores jugadores que los ingleses, pero los los ingleses son más peleones y disciplinados que los italianos, salvo Gattuso. Y aún está muy viva la remontada de hace dos años, por lo que aunque el Milan vaya ganando cinco a cero al descanso, ningún milanista estará tranquilo. Seguramente será un partido distinto al de la final de Turquía, ambos ahora ya se conocen, los entrenadores son los mismos y los jugadores están avisados. Una final dura algo más de noventa minutos.
Hoy se enfrentan en Glasgow por la copa de la UEFA dos equipos españoles, Español VS Sevilla. Por ello quería recordar ese gran golazo que metió Zidane en la consecución de la novena Champions League:
Sobran comentarios.